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Inicio - Guías de baldosa hidráulica - Historia de la baldosa hidráulica: origen, auge y actualidad

Historia de la baldosa hidráulica: origen, auge y actualidad

Fecha
  • 26.05.26

Contenido

La historia de la baldosa hidráulica empieza hacia 1850 en el sur de Francia. Es una baldosa de cemento pigmentado fabricada en frío: una capa vista de cemento blanco, polvo de mármol y pigmentos minerales sobre una base de cemento y arena, compactadas en una prensa y endurecidas por hidratación, sin horno. Es un pavimento de hormigón, no una cerámica, y de ese fraguar con agua viene su nombre.

Una fábrica barcelonesa la presentó en la Exposición Universal de París de 1867, entró en miles de casas españolas con el Modernismo, desapareció de la obra nueva en los años 60 y hoy vuelve a fabricarse a mano. En Demosaica la seguimos haciendo así, pieza a pieza, en nuestro taller de Sevilla; los modelos, formatos y colores están en el catálogo de baldosas hidráulicas. Si quieres saber de dónde viene lo que vas a pisar, sigue leyendo.

¿Por qué se llama baldosa hidráulica?

Se llama hidráulica porque el cemento con el que se fabrica es un conglomerante hidráulico: fragua y endurece al reaccionar con el agua, no con el fuego. La prensa hidráulica con la que hoy se compacta cada pieza refuerza el nombre, pero no es su origen; las primeras prensas del siglo XIX se accionaban a mano.

Ahí está la diferencia de fondo con el azulejo, el gres o la terracota. Una baldosa cerámica se cuece en un horno; una baldosa hidráulica sale de la prensa todavía blanda, pasa por un baño de agua y cura en ambiente húmedo hasta que el cemento alcanza su dureza, un proceso que ronda los 28 días.

Por eso se ensaya con la norma de las baldosas de hormigón, la UNE-EN 1339, y no con las normas cerámicas; en nuestra página de ensayos de laboratorio lo resumimos en cuatro palabras: no se cuece, fragua. Y al no llevar esmalte, el color no es una película superficial sino una capa de varios milímetros, lo que permite pulir un suelo hidráulico de hace cien años y recuperarlo.

¿Dónde y cuándo empieza la historia de la baldosa hidráulica?

En Viviers, en el departamento francés de Ardèche, a principios de la década de 1850; en España se dio a conocer en 1867 de la mano de una fábrica barcelonesa. No es un invento español, aunque fue en Cataluña donde se convirtió en industria y en arte.

Allí, junto a las cementeras de Lafarge, el contratista de obra pública Étienne Larmande comprobó que la cal hidráulica mezclada con arcilla calcinada, arena y agua daba una piedra artificial sin cocción, y patentó el procedimiento en 1851. Con él fabricó las primeras baldosas de cemento comprimido, los carreaux de ciment. Para incrustar dibujos de varios colores en la superficie, el cerrajero local Auguste Lachave le hizo los primeros moldes divisores: el antepasado directo de la trepa que seguimos usando en el taller.

Las primeras referencias en España son de 1857, y la fecha que se cita siempre es 1867: en la Exposición Universal de París, la barcelonesa Garret, Rivet y Cía presentó una baldosa que se consolidaba por prensado, sin fuego, como alternativa al mármol. Era un material moderno, limpio y mucho más barato que la piedra, y por primera vez ponía un suelo decorado al alcance de la clase media.

Año Hito Dónde
1851 Étienne Larmande patenta la piedra artificial de cal hidráulica sin cocción y fabrica las primeras baldosas de cemento comprimido Viviers, Ardèche (Francia)
1857 Primeras referencias documentadas del mosaico hidráulico en España Cataluña
1867 Garret, Rivet y Cía presenta en la Exposición Universal una baldosa que se consolida por prensado, sin cocción París / Barcelona
1873 Se funda la fábrica de mosaicos M. C. Butsems, conocida por su piedra artificial Barcelona
1886 Nace Escofet, Fortuny y Cía, la fábrica con más presencia en los edificios modernistas Barcelona
1904 Gaudí diseña con Escofet su pavimento hexagonal para la Casa Batlló; acaba colocado en la Casa Milà Barcelona
1900–1930 Talleres de mosaico hidráulico por toda España; en 1927 arranca en Lora del Río la saga de los «loseteros» España / provincia de Sevilla
1960–1970 El terrazo y el gres desplazan al hidráulico en la obra nueva España
1997 Barcelona pavimenta las aceras del Paseo de Gracia con una reedición del panot de Gaudí Barcelona
Desde 2000 Rehabilitación de suelos antiguos y vuelta de la fabricación artesanal, también para exportación España y Europa

¿Cómo se fabricaba en el siglo XIX y cómo se fabrica hoy?

Igual. El proceso fijado en el siglo XIX es, paso a paso, el que seguimos en nuestro taller; la única diferencia real es que la prensa ya no se acciona a mano. Lo contamos con detalle en cómo se fabrican las baldosas hidráulicas; en resumen, cada pieza pasa por seis pasos:

  1. Se limpia y monta el molde metálico: marco, base y la trepa o divisor, una rejilla de tabiques de latón o hierro que reproduce el dibujo.
  2. Se vierte en cada celda de la trepa la pasta de color correspondiente, de cemento blanco, polvo de mármol y pigmentos minerales. Es la capa vista, de unos 4 o 5 mm.
  3. Se retira la trepa y se espolvorea una capa seca de cemento y arena fina que absorbe el exceso de agua del color.
  4. Se rellena el molde con la capa base de cemento gris y arena, que da cuerpo y resistencia a la baldosa.
  5. Se prensa la pieza y se desmolda.
  6. Se cura: baño de agua y reposo en ambiente húmedo hasta que el cemento endurece. Contando el secado, la baldosa tarda alrededor de un mes en estar lista para colocar.

De ahí salen los rasgos que la identifican: capa de color gruesa, reverso gris y rugoso, sin esmalte y un grosor total de entre 15 y 25 mm. En el siglo XIX se fabricaron formatos de 10×10 hasta 40×40 cm, pero el de 20×20 fue con diferencia el más habitual y sigue siendo la referencia del catálogo: nuestro formato H03 mide 20×20×1,5 cm, pesa 1,30 kg y entran 25 piezas por metro cuadrado.

¿Por qué triunfó la baldosa hidráulica con el Modernismo?

Porque llegó en el momento justo. Entre 1880 y 1930 las ciudades crecían, la burguesía construía y quería suelos decorados, y el mosaico hidráulico daba color y dibujo a un precio muy inferior al del mármol o al del mosaico cerámico Nolla. Las fábricas estaban en la propia ciudad y cada casa podía elegir dibujo, cenefa y colores: el suelo dejó de ser un fondo neutro para convertirse en la alfombra fija de cada habitación.

Barcelona concentró el fenómeno. Junto a Garret Rivet y Butsems apareció Escofet, Fortuny y Cía, fundada en 1886 y la más presente en los edificios modernistas. Estas fábricas encargaban sus dibujos a arquitectos y artistas como Alexandre de Riquer, Lluís Domènech i Montaner o Josep Puig i Cadafalch. Los motivos geométricos, florales y vegetales de aquellos catálogos son los que hoy reconocemos como «dibujo hidráulico»; en los patrones más populares de baldosas hidráulicas explicamos cómo elegir entre ellos.

Baldosa hidráulica con dibujo floral de inspiración modernista en azul y rojo sobre fondo crema
Motivo floral de inspiración modernista: tallos, hojas y volutas en tres colores sobre una sola baldosa.

El pavimento de Gaudí, la baldosa hidráulica más famosa

El mejor ejemplo de aquel encuentro entre arte y fábrica es el panot de Gaudí. Antoni Gaudí lo diseñó en 1904 junto con Escofet para la Casa Batlló: una pieza hexagonal con relieve y tres motivos marinos, una estrella de mar, un ammonites y un alga, que solo se completan al colocar varias piezas juntas. No llegó a ponerse en la Casa Batlló y acabó pavimentando las dependencias de servicio de la Casa Milà. Desde 1997 una reedición cubre las aceras del Paseo de Gracia: si has paseado por Barcelona, lo has pisado sin saberlo.

El pavimento hidráulico en Sevilla y Andalucía

Andalucía vivió el mismo proceso con unos años de retraso. En Sevilla, los zaguanes, patios y salones de las casas construidas en las primeras décadas del siglo XX se solaron con mosaico hidráulico, muchas veces bajo zócalos de azulejo de Triana, y buena parte de esos suelos siguen ahí. La provincia tuvo sus propias fábricas: en Lora del Río, José Hernández Gamero fundó en 1927 la primera fábrica de mosaico de la localidad y dio origen a la saga de los «loseteros», que va ya por la tercera generación. Ese arraigo del suelo en la casa andaluza lo contamos en las baldosas en la cultura andaluza.

¿Por qué dejó de usarse la baldosa hidráulica?

Porque a partir de los años 60 dejó de ser rentable. El terrazo, el gres y después el porcelánico se producían en cadena, se colocaban más deprisa y no necesitaban un mes de curado ni un oficial rellenando trepas a mano. La construcción masiva del desarrollismo pedía metros cuadrados, no dibujos.

El hidráulico aguantó en las viviendas hasta bien entrados los años 70, cada vez con motivos más simples y menos colores, y después desapareció de la obra nueva. Durante décadas se tapó con parquet flotante, moqueta o cerámica, y muchas trepas y catálogos se perdieron al cerrar las fábricas. Lo que hoy aparece al levantar un suelo laminado en un piso antiguo suele ser eso: un pavimento hidráulico intacto que nadie quiso ver durante cuarenta años.

¿Cómo ha vuelto la baldosa hidráulica?

Volvió por la puerta de la rehabilitación. A partir de los años 2000, y con fuerza en la última década, arquitectos e interioristas empezaron a recuperar los suelos originales de pisos de ensanche, casas de pueblo y edificios protegidos y a tratarlos como un elemento patrimonial; lo desarrollamos en el valor patrimonial de los suelos hidráulicos en edificios históricos. De ahí a fabricar piezas nuevas para completar lo que faltaba, y después a diseñar suelos enteros con el mismo sistema, hubo un paso.

Hoy la baldosa hidráulica se fabrica igual que en 1900, pero se usa de otra manera: alfombras hidráulicas enmarcadas por pavimento liso, paredes de baño y cocina, escaleras, terrazas y patios, y formatos que no aparecían en los catálogos antiguos, como hexagonales, rodapiés a juego o piezas especiales como nuestra baldosa hidráulica Chakar. La carta de colores ha crecido hasta 49 tonos, de la MC1 a la MC49, y la calidad ya no se supone, se mide: nuestra baldosa hidráulica de 20×20 cm se ensayó en 2024 según la UNE-EN 1339 y el acta (nº 9102) está publicada.

Formato Referencia Medidas Peso por pieza Unidades por m²
Cuadrado 10×10 H06 10 × 10 × 1,5 cm 0,35 kg 100
Cuadrado 15×15 H04 15 × 15 × 1,5 cm 0,79 kg 45
Cuadrado 20×20, el estándar histórico H03 20 × 20 × 1,5 cm 1,30 kg 25
Cuadrado 25×25 H02 25 × 25 × 1,8 cm 2,30 kg 16
Hexagonal H22 23 × 20 × 1,5 cm 1,16 kg 29
Rodapié liso HR01 20 × 10 × 1,5 cm 0,66 kg 5 por metro lineal

La tabla completa, con rectangulares, octogonales y el resto de piezas especiales, está en nuestros formatos de baldosa hidráulica.

Salón actual con alfombra de baldosas de dibujo geométrico azul y gris enmarcada por pavimento liso claro
La alfombra de dibujo enmarcada por baldosa lisa es el recurso más repetido en la vuelta del suelo hidráulico.

Baldosa, mosaico, pavimento o suelo hidráulico: ¿es lo mismo?

Sí. Baldosa hidráulica, mosaico hidráulico, pavimento hidráulico y suelo hidráulico nombran el mismo material: una baldosa de cemento pigmentado, prensada y curada sin cocción. Lo que cambia es el punto de vista (la pieza suelta, el conjunto colocado, el término técnico o el coloquial) y la región donde se habla.

  • Mosaico hidráulico: el nombre de fábrica del siglo XIX y el más usado en Cataluña y Valencia. No es un mosaico de teselas; se llama así porque cada baldosa forma el dibujo con las vecinas.
  • Rajola hidràulica o rachola: la misma pieza en catalán y en el habla de Aragón; «rajoles hidràuliques antigues» es como se busca un suelo antiguo en catalán.
  • Losa o loseta hidráulica: variantes populares en buena parte de España; en la provincia de Sevilla, «loseta» dio nombre a los loseteros de Lora del Río.
  • Pavimento hidráulico: el término técnico, el de memorias de proyecto, fichas de rehabilitación y catálogos de patrimonio.
  • Piso hidráulico y mosaico de pasta: los nombres habituales en Latinoamérica; en Brasil, ladrilho hidráulico; en Francia, carreaux de ciment; en inglés, cement tiles o encaustic cement tiles.

Y lo que no es baldosa hidráulica aunque a veces se venda con ese nombre: el mosaico Nolla, pequeñas teselas de gres cocido nacidas en Meliana (Valencia) en la misma época, y el gres porcelánico «efecto hidráulico», que imprime el dibujo sobre una cerámica cocida. El terrazo es un pariente cercano, también de cemento prensado y sin cocción, pero con árido de mármol visto y superficie pulida, sin capa de dibujo.

¿Cómo saber si un suelo hidráulico es antiguo?

Un suelo hidráulico original se reconoce por cuatro señales: la capa de color tiene varios milímetros y se aprecia en el canto de una pieza rota; el reverso es de cemento gris, poroso y sin esmalte; el formato es casi siempre de 20×20 cm con junta mínima; y los dibujos y colores responden a los catálogos de su época, con cenefas perimetrales y motivos florales o geométricos en tierras, ocres, rojo inglés, grises y negro. El desgaste de las zonas de paso, que aclara el tono sin borrar el dibujo, confirma que es cemento y no cerámica impresa.

Si crees que tienes uno, no lo levantes sin pensarlo: casi siempre compensa limpiarlo, hidrofugarlo y completar las piezas rotas con reproducciones. Cómo datarlo, restaurarlo y reproducir un dibujo que ya no se fabrica lo explicamos en la guía de baldosas hidráulicas antiguas.

Preguntas frecuentes sobre la historia de la baldosa hidráulica

¿Quién inventó la baldosa hidráulica?

Étienne Larmande, contratista de obra pública de Viviers (Ardèche, Francia), que patentó en 1851 una piedra artificial de cal hidráulica sin cocción y fabricó con ella las primeras baldosas de cemento comprimido; los moldes para los dibujos los hizo el cerrajero local Auguste Lachave. En España la dio a conocer la barcelonesa Garret, Rivet y Cía en la Exposición Universal de París de 1867.

¿En qué año llegó la baldosa hidráulica a España?

Las primeras referencias son de 1857, diez años antes de la presentación de 1867 en París. En las décadas de 1870 y 1880 se fundaron las grandes fábricas de Barcelona (Butsems en 1873, Escofet en 1886) y desde ahí se extendió a Valencia, Andalucía y el resto de la península, con su máximo entre 1900 y 1930.

¿Qué diferencia hay entre baldosa hidráulica y mosaico hidráulico?

Ninguna en el material: son la misma baldosa de cemento pigmentado, prensada y curada con agua. «Mosaico hidráulico» es el nombre con el que la vendían las fábricas del siglo XIX y el más usado en Cataluña y Valencia; «baldosa hidráulica» designa la pieza, y «pavimento» o «suelo hidráulico», el conjunto colocado. No confundir con el mosaico Nolla, que es cerámica cocida.

¿La baldosa hidráulica es cerámica?

No. Es una baldosa de hormigón: cemento, arena, polvo de mármol y pigmentos que endurecen por hidratación, sin horno. Por eso se ensaya con la norma UNE-EN 1339 de baldosas de hormigón y no con las normas cerámicas, y por eso su color es una capa gruesa y no un esmalte. Es también el motivo de que necesite un hidrofugante tras la colocación.

¿Se siguen fabricando baldosas hidráulicas a mano?

Sí. En Demosaica fabricamos cada pieza en nuestro taller de Sevilla con el mismo sistema del siglo XIX: trepa metálica, pasta de color pigmentada, capa base de cemento, prensa y curado con agua, sin cocción. Trabajamos con dibujos de catálogo, con modelos en stock y con diseños a medida; si quieres reproducir un dibujo antiguo, consulta con el taller.

¿Cuánto dura un suelo hidráulico?

Más de un siglo: por toda España hay suelos colocados entre 1890 y 1930 que siguen en uso. Como el dibujo es una capa de varios milímetros, admite pulidos sucesivos y el desgaste no lo borra. Lo que lo estropea no es el tiempo, sino la humedad por capilaridad, los ácidos de limpieza y la falta de sellado; con hidrofugante y limpieza neutra, un suelo hidráulico nuevo debería durar tanto como la casa.

Si quieres pisar esta historia en tu casa, empieza por lo concreto: mira los dibujos disponibles en baldosas hidráulicas en stock, pide una muestra del modelo y el color que te encajen y cuéntanos el proyecto; en el taller te ayudamos a elegir formato, colores y rodapié.

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Equipo Demosaica

Equipo de Demosaica, taller de baldosa hidráulica, zellige y terracota en Sevilla. Escribimos a partir de lo que fabricamos e instalamos: materiales, procesos, colocación y mantenimiento.
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Telf: 954 21 21 24

Horario: 8:30 – 14:00 | 15:30 – 18:00 (L-J) | 08:30 – 14:30 (V) | Julio y Agosto: 8:00 – 15:00 (L-V)

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